Los médicos en Sudáfrica, preocupados por el aumento de ingresos de menores y de contagios de sanitarios vacunados

Con más de 8.000 nuevos contagios al día, el país austral está abocado a una cuarta ola en la que la evolución de ómicron es la gran incógnita

Cola de personas para realizarse una PCR en Johannesburgo.
Cola de personas para realizarse una PCR en Johannesburgo.EMMANUEL CROSET (AFP)

Rudo Mathivha, jefa de la UCI del hospital más grande de Sudáfrica —y entre los más grandes del mundo—, el Chris Hani Baragwanath, en Johanesburgo, alertó ayer de que el centro está recibiendo pacientes con covid más jóvenes —“algunos menores de cinco años”—, que “necesitan ser admitidos porque presentan insuficiencia respiratoria y precisan de oxígeno”. La médica no especificó cuántos menores hay ingresados en su hospital, pero sí que hay un menor de 17 años en la UCI y 21 embarazadas hospitalizadas con síntomas más graves que las gestantes que había visto hasta el momento. “Ya hemos ocupado camas que no estaban destinadas a pacientes con covid”, añadió. El Gobierno lleva semanas intentando que los adolescentes de más de 12 años también se vacunen, porque las estadísticas de los hospitales muestran que más del 60% de los casos que se están registrando son niños, adolescentes y adultos jóvenes menores de 30 años.

El deficiente sistema sanitario público de Sudáfrica no está preparado para acoger a menores de forma masiva en sus hospitales. “Esta situación no la hemos vivido antes. No sabemos si los que están ingresando son ómicron, porque es preciso hacer una secuencia del genoma para averiguarlo, pero la mayoría no han recibido la vacuna o solo una de las dosis”, continúa Mathivha. Intentando mantener el mensaje de calma oficial, los profesionales sanitarios apuntan que la cuarta ola ya es una realidad en Sudáfrica. Los síntomas de los nuevos pacientes, la rapidez con la que aumentan los contagios en todas las provincias, los grupos de población a los que afecta y los contagios entre vacunados, son factores que permiten deducir, explica Mathivha, que “hay un nuevo jugador” en la batalla contra la covid en el país.

Los menores de dos años suponían a principios de semana el 10% de las hospitalizaciones en Tshwane (Pretoria), según datos del Instituto Nacional de Enfermedades Transmisibles (NICD, en sus siglas en inglés). Waasila Jassat, especialista de salud pública del organismo, aseguraba a Bloomberg que parte del incremento de hospitalizaciones de niños puede reflejar una precaución extra por parte de los padres: “Es más probable que ingresen a los niños como precaución, porque si los tratan en casa algo puede salir mal”,

El NICD comunicó este miércoles 8.561 casos de covid, casi el doble de los registrados el martes (4.373). No se sabe cuántos de ellos son de ómicron, pero sí que se está convirtiendo en la variante dominante, con el 74% de los positivos secuenciados en noviembre, según el NICD. En los tres primeros días de esta semana, ha habido 552 nuevos ingresos hospitalarios, más de la mitad del total que se registró la semana pasada.

Mathivha expresó su preocupación por la posibilidad de que los contagios entre personal sanitario provoquen una falta de enfermeros y médicos en esta nueva ola de contagios. “Estamos muy preocupados por el elevado número de personal sanitario que aún estando vacunado, y en algunos casos tras haber recibido la dosis de refuerzo, han sido contagiados y, aunque presentan síntomas leves, deben quedarse en casa cumpliendo con el protocolo covid-19, y guardar una cuarentena de diez días”, explicó.

Hacia la vacuna obligatoria

El conocimiento sobre la evolución, virulencia y efectividad de las vacunas disponibles respecto a la variante ómicron es muy limitado. El Gobierno sudafricano ha pedido que se permita seguir trabajando a los científicos para que, previsiblemente, en dos semanas sean capaces de ofrecer información contrastada que permita adoptar nuevas medidas y restricciones con las que combatir la nueva variante del virus. Y el presidente, Cyril Ramaphosa, urgió el pasado domingo a la población que aún no se ha vacunado (solo ha recibido la pauta completa el 35% de la población adulta, según fuentes oficiales) a que acuda a los puntos de inmunización y use la principal herramienta que existe en estos momentos para combatir la covid-19.

Como resultado del intenso debate sobre la necesidad de que la vacuna sea obligatoria para acceder a ciertos lugares y realizar algunas actividades, cada vez son más las empresas que han tomado la iniciativa de implantarlo directamente. Y ayer las universidades de Wits (Johanesburgo) y la UWC (Ciudad del Cabo) anunciaron que los alumnos que quieran asistir al curso académico que comenzará en enero deberán estar vacunados. También algunas tiendas ofrecen descuentos en días concretos a quienes presenten la cartilla de vacunación, y varios sindicatos ―con gran capacidad de movilización en el país― se han mostrado contundentes advirtiendo de “la necesidad de actuar ya”. El rechazo a las vacunas, en especial entre los jóvenes, se debe a que, a pesar de las campañas de información y sensibilización, algunos desconfían del Gobierno y aseguran temer quedarse estériles, otros que cambiará su ADN, y otros aducen razones religiosas, relacionadas con la “inmunidad natural”, para rechazar el pinchazo.

“Teniendo en cuenta la elevada transmisión que está teniendo en estos momentos el virus, recomendamos encarecidamente a las personas que aún no se han vacunado que lo hagan, porque es la manera de defenderse ante una enfermedad grave o incluso la muerte”, insistió Mark van del Heever, portavoz del departamento de Salud de la provincia de Western Cape. Una advertencia que el médico de familia Unben Pillay secundaba explicando que los casos que están viendo estos días empiezan con “síntomas de un resfriado, incluida tos seca, que pueden superarse en casa cuando se está vacunado”.

Michelle Groome, jefa de Vigilancia y Respuesta de Salud Pública del NICD, instó a evitar las reuniones multitudinarias que puedan facilitar el contagio, porque “las acciones responsables son claves para limitar el impacto de la cuarta ola”.

Los expertos apuntan que los próximos entre siete y diez días serán decisivos para conocer la evolución de ómicron. “El lado positivo”, señaló ayer a medios nacionales Richard Friedland, director ejecutivo del grupo Netcare, “es que si tenemos una variante que supera a la delta y no causa una enfermedad grave, estaremos enfrentándonos a una pandemia de resfriado…”.

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