El inspector apartado del ‘caso Madeleine’: “Brückner es un producto de la ficción policial para limpiar la imagen de los padres”

Gonçalo Amaral, que ha defendido en libros la hipótesis de la responsabilidad paterna, mantiene una larga batalla contra los McCann pendiente ahora de una resolución del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos

El comisario Gonçalo Amaral, que investigó la desaparición de la niña británica Madeleine McCann, en una imagen de 2008 en Portimão (Portugal).
El comisario Gonçalo Amaral, que investigó la desaparición de la niña británica Madeleine McCann, en una imagen de 2008 en Portimão (Portugal).Miguel Ribeiro Fernandes

Entre mayo y octubre de 2007 Gonçalo Amaral dirigió el equipo de la Policía Judicial portuguesa que investigó la desaparición de la niña Madeleine McCann mientras dormía en una urbanización turística de Praia da Luz, en el Algarve. El 2 de octubre de 2007 fue apartado del caso por sus críticas hacia los investigadores británicos que se sumaron a las pesquisas y sus fallidas líneas de trabajo: declaró sospechosos oficiales a Robert Murat, un vecino de Praia da Luz, y a los padres de la niña, Gerry y Kate McCann, sobre los que luego no se encontraron pruebas incriminatorias. Amaral, que abandonaría el cuerpo después de 27 años, publicó varios libros sobre el caso. El primero, Maddie: la verdad de la mentira (2008), le enfrentó en los tribunales con los McCann, que pedían su retirada. Lo consiguieron en primera instancia, pero finalmente el Tribunal Supremo de Portugal dio la razón a Amaral y consideró que la libertad de expresión debía prevalecer sobre la protección del honor de los padres. El asunto está ahora pendiente de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, al que recurrieron los McCann contra el Estado portugués, se pronuncie. Tras la reactivación del caso en 2020 con la aparición como sospechoso del alemán Christian Brückner, que cuenta con un largo historial como agresor sexual y que la noche del suceso estaba en la zona de Praia da Luz, Amaral publicó en octubre de 2021 en Portugal un nuevo libro, Maddie: Basta de mentiras, donde analiza este giro de la investigación y concluye que el nuevo señalado es un “chivo expiatorio”. En esta entrevista, realizada por correo electrónico, habla de todo ello.

Pregunta. ¿Qué sentimientos le provoca, 15 años después, el caso Madeleine?

Respuesta. De tristeza y revuelta, porque después de estos años no se ha averiguado lo que ocurrió ni se ha identificado y juzgado a los responsables, y porque la principal preocupación de los investigadores policiales y la mayoría de los periodistas es limpiar la imagen de los padres.

P. Ahora se ha declarado arguido (sospechoso oficial) a Christian Brückner, encarcelado en Alemania. ¿Qué opina sobre ello?

R. Christian Brückner es un producto de la ficción policial para limpiar la imagen de los padres de la niña desaparecida, y un chivo expiatorio a quien se imputan las responsabilidades de otros. Su designación como arguido parece una simple ingeniería procesal para evitar la prescripción del caso. Que se haya pedido la acción a las autoridades alemanas sin haber interrogado formalmente a Brückner denota que no existe nada en concreto. Las autoridades portuguesas no han conseguido encontrar indicios que lo impliquen en el crimen de la niña, porque la desaparición en sí no constituye un delito.

P. Christian Brückner fue uno de los pedófilos investigados por su equipo en 2007. ¿Qué descubrieron sobre él y por qué fue descartado?

R. Fue investigado como otras decenas, no se descubrió nada.

P. ¿Cuáles son los errores que se cometieron en la investigación?

R. El principal error fue aceptar que la policía británica viniese a Portugal para investigar con nosotros, estábamos bien solos. El otro error fue no haber declarado arguidos a los padres por la eventual negligencia en la guarda de los hijos, a los padres de la menor desaparecida y a los padres de los niños del grupo de vacaciones que todas las noches dejaban a sus hijos abandonados en sus apartamentos.

P. ¿Variaría su hipótesis sobre la responsabilidad de los padres con la aparición de nuevas pruebas?

R. En este momento no sabemos qué le ocurrió a la niña, la única cosa segura es que la noche del 3 de mayo de 2007 se dio una alerta de desaparición, pero no sabemos si la niña desapareció de hecho ese día. Es necesario revisar toda la investigación y caminar en todos los sentidos, alejándose de la creación de un chivo expiatorio.

P. ¿Tiene previsto publicar algún libro más sobre el caso?

R. En Maddie: Basta de mentiras, publicado en octubre, reviso y analizo la investigación alemana sobre Christian Brückner, a la que tuve acceso. Mi conclusión es que Brückner es un chivo expiatorio. Él está preso por la violación de una ciudadana estadounidense ocurrida en 2005 en Praia da Luz. El examen ginecológico realizado en el hospital conforme al protocolo para casos de violación concluye que no existió. La pregunta es cómo pudo ser juzgado y condenado por ese delito si el examen de la víctima concluye que no existió. El proceso portugués se tradujo al alemán, excepto el examen ginecológico, escrito a mano por la doctora, ya que el traductor dijo que era ilegible. Había tanto deseo de los investigadores alemanes de detener a Christian Brückner que el principal elemento del proceso no se tiene en cuenta. En Alemania está preso un individuo por un delito inexistente, es el todo vale, una tristeza.

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Sobre la firma

Tereixa Constenla

Corresponsal de EL PAÍS en Lisboa desde julio de 2021. En los últimos años ha sido jefa de sección en Cultura, redactora en Babelia y reportera en Andalucía. Es autora del libro 'Cuaderno de urgencias'.

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