La ministra Irene Montero destituye a su jefa de gabinete, de Izquierda Unida

La salida de Igualdad de Amanda Meyer se produce semanas después de la crisis desatada entre Podemos y e IU por las negociaciones para formar una coalición de izquierdas en Andalucía

La dirigente de IU Amanda Meyer, en una imagen de 2014.
La dirigente de IU Amanda Meyer, en una imagen de 2014.EUROPA PRESS (Europa Press)

La profunda crisis abierta entre Podemos e Izquierda Unida durante las negociaciones para formar una coalición de izquierdas en Andalucía deja ya sus primeros efectos en el Gobierno. En plena campaña electoral, el Consejo de Ministros ha aprobado este martes el cese de la jefa de gabinete de Irene Montero, Amanda Meyer, miembro del PCE y de IU, quien ocupaba el cargo desde la formación del Gobierno de coalición, en enero de 2020. Las tensiones en el Ministerio de Igualdad, en manos de Podemos pero con varios altos cargos del partido que coordina Alberto Garzón, se dispararon durante las conversaciones que acabaron dando la candidatura a la Junta a Inmaculada Nieto, de Izquierda Unida, con el apoyo de Más País.

“Se trata de un cambio de etapa en cuanto a la dirección de gabinete, tras la aprobación [el pasado 26 de mayo] de la Ley de Libertad Sexual en el Congreso, para este último año y medio de legislatura”, justifican fuentes de Igualdad. “Amanda ha sido fundamental y esencial en el equipo del ministerio y en todos los proyectos legislativos que ha impulsado”, añaden.

Meyer (Sanlúcar de Barrameda, 1977) es licenciada en Derecho, abogada y activista en favor de los derechos humanos, además de miembro de la Ejecutiva de IU como vocal en la Mesa Confederal. Aparte de ella, en el entorno de la ministra Montero se encuentran otros altos cargos de Izquierda Unida: la directora de Comunicación, Clara Alonso; la directora del Instituto de las Mujeres, Toni Morillas, y el asesor Carlos Sánchez Mato.

El proceso de confluencia en Andalucía disparó las discrepancias entre los dos partidos. Podemos, que apostaba por su propio aspirante, Juan Antonio Delgado, tensó las negociaciones hasta última hora y acabó quedándose fuera —junto a la formación ecologista Alianza Verde— del registro oficial de la marca. El reparto de culpas posterior sepultó el éxito de haber atraído a la coalición al partido de Íñigo Errejón por primera vez desde la ruptura entre los fundadores de Podemos. En ese contexto, unas declaraciones del ex secretario general Pablo Iglesias, contra IU y la propia vicepresidenta Yolanda Díaz —que intervino en las conversaciones para intentar alcanzar un acuerdo—, generaron aún mayor malestar en la coalición Unidas Podemos e hicieron más compleja la convivencia entre miembros de ambas formaciones en el ministerio, según comentó un alto cargo hace semanas. “Lo de Andalucía es un horror (...) hemos vuelto a los despachos, las puñaladas, las filtraciones”, se había quejado Iglesias en la Cadena SER.

La crisis afectó también a Derechos Sociales, que dirige Ione Belarra, y donde el máximo dirigente del PCE, Enrique Santiago, ejerce como secretario de Estado para la Agenda 2030. Los dos partidos han tratado de reconducir las relaciones, al menos públicamente, en el último mes. Sin embargo, los lazos con Garzón, cada vez más próximo a Díaz también en lo relativo al futuro proyecto político de la vicepresidenta, están debilitados. Los resultados tras las elecciones en Andalucía, donde a duras penas se intenta proyectar una imagen de unidad, amenazan con marcar otro punto de inflexión en el espacio político a la izquierda del PSOE.


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