El laico y exdirector de la COPE Giménez Barriocanal, entre los candidatos para secretario general de la Conferencia Episcopal

El cargo es muy relevante dentro del gobierno de la Iglesia española: es la cara visible de los obispos, su voz ante los medios y el encargado de coordinar los trabajos entre las diócesis

El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, este lunes durante su última plenaria como secretario general de la Conferencia Episcopal Española, en Madrid.
El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, este lunes durante su última plenaria como secretario general de la Conferencia Episcopal Española, en Madrid.Jesús Hellín (Europa Press)

La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha anunciado este martes los tres candidatos seleccionados para ser el próximo secretario general y portavoz de los obispos españoles. Todos pertenecen al ala conservadora de la Iglesia católica, aunque hay una novedad: por primera vez hay un laico entre ellos, Fernando Giménez Barriocanal, hasta ahora vicesecretario para Asuntos Económicos de la CEE y exdirector de la cadena COPE, puesto que ocupó entre 2010 y junio de 2022. Los otros dos candidatos son el obispo auxiliar de Toledo César García Magán y el obispo auxiliar de Valencia Arturo P. Ros. Para la elección, en la que tienen derecho a voto 78 obispos, se necesitará mayoría absoluta. El ganador será anunciado este miércoles.

El papel de este cargo es muy relevante dentro del gobierno de la Iglesia española: es la cara visible de los obispos, el encargado de coordinar los trabajos de los múltiples departamentos de la CEE, e informa al resto de prelados de los planes del organismo. El perfil del nuevo secretario que saldrá de la asamblea plenaria puede suponer un punto de inflexión en la dirección del discurso de la Iglesia en temas como los abusos sexuales a menores —hasta ahora negacionista—, las inmatriculaciones, la ley de la eutanasia y otros de corte más doctrinal, como las bendiciones a matrimonios homosexuales o la entrada de la mujer al sacerdocio. Pero los perfiles presentados para la elección indican que el aperturismo eclesiástico que caracteriza otras iglesias europeas, como la alemana, seguirá ausente España.

Giménez Barriocanal, de 54 años, casado y con cinco hijos, es doctor en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Autónoma de Madrid, además de tener un máster en Derecho Canónico por la Universidad de San Dámaso, también de Madrid. Desde 1992 su presencia en las reuniones del Grupo de Trabajo Iglesia-Estado en los Acuerdos entre España y la Santa Sede han sido constantes, así como su papel como portavoz e interlocutor con las autoridades y medios de comunicación para los temas de la Asignación Tributaria o durante la polémica de las inmatriculaciones de propiedades por parte de los obispos.

El obispo auxiliar de Toledo, Francisco César García Magán, de 60 años, recibió la consagración episcopal en enero de 2022. Además de pasar parte de su labor pastoral en la archidiócesis toledana, sirvió en el Vaticano entre 1991 y 2007, primero como oficial de la Secretaría del Estado Vaticano y luego como secretario y consejero de las Nunciaturas Apostólicas en Colombia, Nicaragua, Francia y Serbia. Desde 2005 es prelado de honor del Papa. De línea conservadora, es académico de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España desde 2019 y miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Canonistas desde 2021.

El candidato de la archidiócesis de Valencia fue consiliario diocesano de Cursillos de Cristiandad entre 1996 y 2000, miembro del Consejo Presbiteral entre 1998 y 2003, formador del seminario mayor de Valencia entre 2000 y 2005 y vicario episcopal entre 2010 y 2016, año en el que el papa Francisco lo nombró obispo auxiliar del cardenal ultraconservador Antonio Cañizares. Ros es uno de los obispos acusados por la asociación NoesTerapia de apoyar y fomentar las terapias de conversión de homosexuales, según una investigación periodística sobre el tema de Religión Digital.

El elegido sustituirá a Luis Argüello, que presentó su dimisión como secretario el pasado junio tras su nombramiento como arzobispo de Valladolid. Su mandato ha estado marcado por el escándalo de los abusos sexuales en la Iglesia y otros temas relevantes, como la ley de eutanasia, la de educación, las inmatriculaciones de la Iglesia, la identidad de género o las terapias “de conversión” a homosexuales. Su discurso negacionista sobre la pederastia ha marcado hasta ahora el rumbo de los obispos españoles, que aún siguen sin dar una cifra exacta de los casos que conoce —los clérigos a los que ha juzgado internamente y las indemnizaciones que ha pagado a las víctimas, entre otras cuestiones— y sin abrir una investigación sobre las acusaciones de encubrimiento que afectan al menos a 39 prelados españoles en las últimas décadas, 14 aún siguen vivos.

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