“Queremos que la programación sea el inglés del siglo XXI”

La organización Code, galardonada por la Sociedad Científica Informática de España y la Fundación BBVA, lucha por integrar las ciencias de la computación en la educación

Code.org busca ampliar el acceso a la ciencia de la computación en las escuelas.
Code.org busca ampliar el acceso a la ciencia de la computación en las escuelas.code.org

Las nuevas tecnologías son casi omnipresentes. Se consumen constantemente y están detrás de los aparatos utilizados por todas las franjas de edad. Incluso hay generaciones conocidas como los “nativos digitales”, acostumbrados a utilizar aparatos desde que tienen uso de razón. Solo en España se calcula que los niños de entre seis y 13 años pasan casi cinco horas diarias frente a alguna pantalla, según el último informe AIMC Niñ@s. Detrás de todas estas pantallas y las tecnologías de uso diario están las ciencias de la computación, un mundo que no siempre se conoce. Los hermanos Ali y Hadi Partovi, conscientes de la importancia de la programación, estaban dispuestos a desarrollar un proyecto que alentara a los niños desde edades tempranas a tener conocimiento sobre esta disciplina. Con este pensamiento crearon en 2013 Code, una organización sin ánimo de lucro que lucha por ampliar el acceso a las ciencias de la computación en la educación. El lanzamiento y primer contacto con la sociedad fue un tanto particular: publicaron un video en Youtube en el que referentes de Silicon Valley, como Bill Gates, Ruchi Sanghvi o Mark Zuckerberg, relataban sus comienzos con el mundo de la informática y cómo estos conocimientos se aplican en muchos aspectos de la vida. La respuesta educativa fue inmediata, pues 15.000 escuelas llamaron solicitando ayuda.

Pronto empezaron a expandir esta idea. En 2018 dieron el salto a América Latina y en 2021 se lanzó en Europa, Oriente Medio y África (EMEA). Estas últimas regiones están a cargo de un equipo español y liderado por Fran García del Pozo. “Queremos que la programación sea el inglés del siglo XXI”, defiende el director. Las competencias que otorga el pensamiento computacional —la lógica, la creatividad, la resolución de problemas y el pensamiento crítico— creen que son las que demandará el mercado laboral del hoy y del mañana: “No sabemos cuáles son los empleos del futuro, pero sí sabemos qué competencias demandan esos empleos y esas competencias las promueve el pensamiento computacional”. La labor de la organización ha sido reconocida recientemente con un galardón que ha sido otorgado de manera conjunta por la Sociedad Científica Informática de España y la Fundación BBVA.

Esta ONG se basa en tres pilares: informar, formar y medir. La parte de formar tienen tiene un peso fundamental, pues la misión principal de la organización es integrar las ciencias de la computación en el currículum educativo. “Nuestro trabajo estará hecho cuando cambiemos la ley”, asevera García del Pozo. Quieren que sea una asignatura troncal y que se forme a los docentes para que tengan las destrezas para transmitirlo a los alumnos. Para conseguir este objetivo, luchan por entablar acuerdos de financiación para esta formación tanto con el Ministerio de Educación, como con las comunidades autónomas, pues según explica el director, la competencia es de ambos. Uno de los gobiernos autonómicos con las que esperan concluir pronto un acuerdo es el de la Junta de Andalucía. Hace unos meses el consejero de Hacienda y Financiación Europea de la junta, Juan Bravo, se puso en contacto con García del Pozo a raíz de un artículo sobre la programación con la intención de integrar este proyecto en la comunidad. “Estábamos a punto de cerrar, pero hablaremos después de las elecciones”, detalla.

Mientras persiguen cambiar la ley y conseguir que se trate de un contenido transversal, esta ONG se centra en los dos protagonistas de la enseñanza. Por un lado, en su web cuentan con cursos gratuitos para niños, adaptados a distintas edades y etapas educativas, abarcando contenidos para niños desde que comienzan a leer hasta para los jóvenes de bachillerato. Cuentan con hasta 400 horas de formación, y sus contenidos están traducidos a 70 idiomas diferentes. En España existen unas 900.000 cuentas creadas en CODE. Para el otro eslabón de la enseñanza, el docente, ofrecen cursos de 28 horas de introducción a la programación. Estos cursos no son gratuitos, tienen un coste de unos 250 euros. Pero han llegado a una alianza con la Fundación Princesa de Girona y con Aulaplaneta (del grupo Planeta) para proporcionar becas para la formación del profesorado. En junio se ha presentado la oferta de 20 becas para estos cursos. Se espera que este año unos 1.000 docentes en total accedan a estos talleres, según los cálculos de la organización.

García del Pozo sostiene que hay una gran brecha de información. Los datos lo corroboran. La sociedad española suspende en conocimiento básico sobre ciencias de la computación: el 82% de los padres no saben qué engloban esta disciplina o las confunden con otros términos. Los resultados entre los alumnos no son mucho mejores, pues el 76% de los estudiantes de entre 12 y 16 años tampoco tienen este conocimiento, según un estudio realizado por FECYT, Google y Everis en 2016. Para revertir esta desinformación crean campañas de comunicación en las que cuentan con embajadores políticos, como todos los presidentes de la democracia y otros referentes sociales como Vanesa Martín o Ana Pastor, por ejemplo. En estas campañas realizan videos periódicos para la reducción de esta brecha y directos con entrevistas entre embajadores, como una manera de acercar este conocimiento a todos los estratos de la sociedad.

En cuanto a medir, Code va a hacer un observatorio de las ciencias de la computación en España, que saldrá a finales de año. “Nos va a dar una foto de cómo están las ciencias de la computación en grupos de interés: sociedad general, docentes, estudiantes y familias. La foto va a ser terrible”, se lamenta.

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