Columna
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‘Capitani’, un thriller común en un país insólito

La serie luxemburguesa está muy lejos de cubrir las expectativas del tan financieramente confortable ducado y país

Una escena de 'Capitani'.
Una escena de 'Capitani'.netflix

Lo mejor de Capitani (Netflix) es que sus capítulos, doce en total, no exceden los 30 minutos cada uno. Lo peor, el protagonista, Luc Schiltz, que asume el papel del detective Luc Capitani y que alguien debería haberle explicado que en el cine sonoro no es necesario poner caras como si fuera cine mudo. Lo curioso, que se trata de una serie luxemburguesa, lo que no es frecuente, por más que el diminuto Estado tiene tres cadenas de televisión, RTL (Radio televisión luxemburguesa), TVDOK y Luxe Tv.

Claro que el Gran Ducado no solo tiene tres cadenas de televisión. Tiene, también, unas 55.000 sociedades fantasma creadas por multinacionales, millonarios y por grupos mafiosos, según la primera parte de una investigación que publicó el pasado 8 de febrero un grupo de medios internacionales, entre ellos Le Monde. Y si tenemos en cuenta que el número total de habitantes es de 636.000, más o menos como Sevilla capital, cada 12 ciudadanos tienen una sociedad fantasma. Naturalmente, el Producto Interior Bruto per cápita fue en 2019 de 102.200 euros, el tercero en el ranking de 196 países. Dicho lo cual, la serie Capitani está muy lejos de cubrir las expectativas del tan financieramente confortable ducado y país.

A un pequeño pueblo del norte de Luxemburgo llega el detective Capitani para esclarecer el crimen de una adolescente cuyo cadáver es encontrado en el frondoso bosque. El antipático detective comprobará al poco de llegar que en Manscheid todos mienten porque todos tienen secretos que guardar. Es el punto endogámico de las pequeñas poblaciones semiaisladas. El toque exótico de la serie es que un destacamento del inimaginado ejército luxemburgués juega un papel importante en el desarrollo de la trama. Pequeño pero matón.

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