JORDI REBELLÓN
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Las tres muertes del doctor Vilches

Paloma Rando, que en su día fue miembro del equipo técnico de ‘Hospital Central’, recuerda al actor más popular de la serie, fallecido este miércoles a los 64 años

El actor Jordi Rebellón, fallecido este miércoles, en el capítulo final de 'Hospital Central'
El actor Jordi Rebellón, fallecido este miércoles, en el capítulo final de 'Hospital Central'

El doctor Rodolfo Vilches moría en el último capítulo de Hospital Central a manos de una desequilibrada peligrosa interpretada por Blanca Portillo, que entraba al centro armada y con ansias de venganza después de la muerte de su marido. La renovación de la serie estaba en el aire, así que se planearon dos posibles finales: uno en el que Vilches fallecía, por si la serie no continuaba, como al final ocurrió, y otro en el que se salvaba del trance, por si la producción de Videomedia se prolongaba. Al fin y al cabo, Vilches, interpretado por el actor Jordi Rebellón, fallecido este miércoles a los 64 años tras sufrir un ictus, siempre salía de todas. Había superado accidentes varios, su ruptura con la doctora Cruz Gándara, su entrada en la cárcel por corrupción hospitalaria, un tumor cerebral e incluso su propio fallecimiento, porque hasta de la muerte estaba de vuelta Vilches: esta era su segunda vez.

La primera ocurrió en la ficción años atrás: su personaje fue declarado oficialmente muerto para poder entrar en el programa de protección de testigos, del que luego pudo salir igual que se salvaba de todo, como si nada. Se reincorporó al hospital y siguió viviendo esas vidas de los personajes de algunas series, tan llenas de avatares para sorprender a los espectadores que si uno las repasa de seguido, la inverosimilitud le provoca una carcajada: a casi nadie le ocurren tantas cosas, pero cuánto disfrutamos creyéndonos de a poquito que sí.

La carrera de Jordi Rebellón no comenzó ni mucho menos con la serie que le dio la fama, sus primeros créditos televisivos se remontan a Barrio Sésamo. Ni siquiera el de Hospital central fue su primer doctor de tele, ya había interpretado a uno en Médico de familia. Sin embargo, cuando Rebellón entró en Vilches, Vilches ya no salió de él. Y aún con Vilches en la boca de la gente –todavía se lo decían por la calle–, Rebellón pudo hacer mucho más durante y después de Hospital central. Total, tampoco hay tanta diferencia entre morir dos veces y vivir varias vidas a la vez.

La seriedad profesional que contemplamos los que en algún momento hemos trabajado con él nunca fue sinónimo de cinismo, y en su vida personal, era otra cosa que el doctor Vilches.

Interpretó al alcalde de Fago, cuando la ficción española todavía podía abordar la realidad con nombres y apellidos sin temer a las demandas. Pasó por Amar es para siempre, ese Valhalla para tantos actores españoles. También hemos visto en Sin identidad, donde interpretó al juez padre de la protagonista, Megan Montaner; fue casero de Inés y Toni en Cuéntame, y se hizo contable con pasado oscuro en Mercado central, donde la casualidad hizo que volviera a coincidir con Jesús Olmedo y Lola Marceli, veteranos de Hospital central y con muchos trabajadores del equipo de la serie.

Vilches fue el doctor House antes de House, al menos en cuanto a carácter: un médico hosco, borde y cínico, pero con el talento profesional que le servía de salvoconducto para que el resto le aguantara. Jordi Rebellón no se le parecía, a pesar de que, según él, hubo quien le declaró persona non grata en Águilas, su pueblo adoptivo, por pronunciarse contra la política urbanística de la localidad. Pero años después, todo hay que decirlo, con el mismo partido en el Ayuntamiento, se le nombró pregonero del carnaval.

El actor Jordi Rebellón.
El actor Jordi Rebellón.BERNARDO PÉREZ

La seriedad profesional que contemplamos los que en algún momento hemos trabajado con él nunca fue sinónimo de cinismo, y en su vida personal, era otra cosa. Su íntimo amigo el director Juan Luis Iborra lleva todo este miércoles –el actor entró el martes en coma irreversible tras sufrir un ictus el sábado– recordándole bailando y cantando, lo que siempre hacía en el festival de cine de Alfaz del Pi, que durante 30 años presidió Iborra.

Cantando, bailando y compartiendo la noche del 6 de enero con amigos, porque, también desde hace tres décadas, se celebra en casa de Iborra una fiesta de Reyes a la que acuden, entre otros, Jesús Cabrero, Manuela Camacho y Julio Cuesta, Ángel Pardo, Elisa Matilla y Pedro Garay, representante de Rebellón. Todos se hacían regalos a todos y pasaban semanas preguntándose qué regalarle a quién. “Jordi siempre tenía que pedir ayuda a Elisa o a Pedro”, cuenta Iborra, que lamenta que este año no pudieron celebrarla por la crisis del coronavirus. De esas cenas de Reyes nació la obra de teatro Mentiras, incienso y mirra, donde Rebellón tuvo papel protagonista, porque su carrera sobre las tablas ha ido pareja a la televisiva. De hecho, estaba preparando una nueva función que iba a estrenar en unos días.

En medio de esta ola que está resucitando tantas series de las últimas décadas, hace unos meses se anunció la posible vuelta de Hospital Central. La noticia llegó como se anuncian tantas series ahora: como, perdonen el anglicismo, whisful thinkingwhisful drinking, que diría Carrie Fisher, y no como una realidad, al menos por ahora. La productora Pro Quo TV –Videomedia desapareció– estaba en conversaciones con Mediaset y ya.

Cuando a Jordi Rebellón le preguntaron por ello en una entrevista en vídeo, declaró que le parecía muy difícil el regreso de la serie con las restricciones que la covid está trayendo a los rodajes. Ahora se ven esas imágenes con una sonrisa amarga. Hospital Central volverá o no, pero si lo hace, los guionistas ya no podrán resucitar a Vilches por segunda vez. Habrían encontrado la manera de recuperarlo. Hay personajes que, a diferencia de las personas, pueden soportarlo todo, incluso la muerte.

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