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Kim Kardashian se rio primero

De Kim Kardashian ya se ha reído ella misma y toda su familia en 20 temporadas de ‘reality’, qué le va a importar ahora recitar su descacharrante monólogo en ‘Saturday Night Live’

La cantante Halsey (a la izquierda), Kim Kardashian West (centro) y Cecily Strong, durante la promoción de su participación en 'Saturday Night Live'.
La cantante Halsey (a la izquierda), Kim Kardashian West (centro) y Cecily Strong, durante la promoción de su participación en 'Saturday Night Live'.Rosalind O'Connor (AP)

En uno de los últimos episodios de Ted Lasso, Keeley Jones, wag [novia de futbolista] y después empresaria de éxito, se enfrenta a una sesión de fotos con entrevista que le asusta porque por primera vez el reportaje va más allá de su apariencia, va sobre ella.

No sé si Kim Kardashian cree que el divertidísimo monólogo de apertura que recitó en el último Saturday Night Live se ajusta a su pensamiento, ni creo que le importe demasiado. Nos ha enseñado su vida en 20 temporadas de reality, qué le va a acobardar ahora ponerse a recitar chistes sobre su familia y su vídeo porno, si ya la hemos visto a ella o a alguien de su entorno reírse de ello antes. Sin embargo, las primeras líneas del texto son reveladoras leídas de cerca: “Estoy encantada de estar aquí esta noche para demostraros que soy algo más que una cara bonita. También tengo buen pelo, un maquillaje genial, unas tetas estupendas y un culo perfecto”. Hasta aquí podría parecer un chiste, pero ella prosigue: “Básicamente, soy mucho más que esa foto de referencia que mis hermanas les enseñan a sus cirujanos plásticos. Pero de lo único de lo que me siento orgullosa es de no ser una cazafortunas. Ni siquiera sabría cómo convertirme en eso, le tendría que preguntar al novio de mi madre”.

Keeley y la Kim de SNL ―las dos son personajes escritos por guionistas― tienen algo más en común que la inicial tan repetida en la familia Kardashian. Ambas pretenden decir que son mucho más que dos tías buenas. Como si tuvieran que justificarse o pedir perdón por ello cuando podrían darle la vuelta a la frase de Tess McGill en Armas de mujer y presumir orgullosas de tener un cuerpo para los negocios y una mente para el pecado.

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